Hace mucho tiempo, nació la idea de un club muy especial para niños y jóvenes, uno que mezclaba la emoción de los juegos con la sabiduría de un libro milenario, la Biblia.
A este club se le dio un nombre un poco largo, inspirado en una frase poderosa de la Biblia: "Approved Workmen Are Not Ashamed" (Obreros Aprobados No se Avergüenzan).
Para hacerlo divertido y fácil de recordar, lo llamaron simplemente AWANA.
El lema, y la estrella polar de todo el club, se encuentra en 2 Timoteo 2:15:
"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad."
La misión de Awana es clara: hacer que cada niño y joven conozca, ame y sirva a Jesús como un "obrero aprobado" que maneja bien la Biblia.
Los Viajeros de la Aventura (Los Clubes)
El Club Awana sabía que no todos los niños aprenden de la misma manera, por eso dividió su gran aventura en diferentes "clubes" según la edad del viajero:
Cada semana, cuando los niños llegan a Awana, entran en una noche de aventura dividida en tres zonas emocionantes:
Zona 1: El Campo de Juegos (¡El Desafío Físico!)
Lo que sucede: El tiempo de la energía pura. Los niños se dividen en equipos y compiten en juegos únicos en el piso. No se trata solo de ganar, sino de aprender a trabajar juntos y a ser buenos deportistas. Es donde liberan su energía antes de centrarse.
Zona 2: El Rincón del Manual (¡El Desafío Mental!)
Lo que sucede: Este es el corazón del club. En grupos pequeños, se sientan con un líder (su mentor) y abren sus manuales. El gran reto es la memorización de versículos bíblicos. Al recitar pasajes y completar secciones de su libro, van ganando insignias, parches y medallas. Este sistema de premios hace que la tarea de estudiar la Biblia sea la más gratificante de todas.
Zona 3: El Gran Salón (¡El Mensaje Central!)
Lo que sucede: Todos los clubes se reúnen. Hay tiempo de cantos y mucha celebración, especialmente cuando se entregan los premios de la semana. Finalmente, escuchan un mensaje bíblico práctico y claro que les enseña cómo tomar esa sabiduría que memorizaron y aplicarla a sus vidas diarias.
Así, el Club Awana cumple su promesa: transformar la tarea de aprender la Biblia en la aventura más divertida y formativa, asegurándose de que cada niño tenga los cimientos para convertirse en un "obrero que no tiene de qué avergonzarse."





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