Cuando Dios parece callar

El pastor Juan Milán nos apunta en este mensaje, que cuando el cielo parece guardar silencio y el corazón se llena de preguntas, es fácil pensar que Dios no está.

Pero su silencio no es ausencia, es propósito.

Sigue leyendo, porque aun cuando Él parece callar, está obrando más de lo que imaginas.










Reflexión 

Hay momentos en que oramos y sentimos que nuestras palabras no están pasando el techo. 

Decimos: "Señor, pero no me estás escuchando, no ves lo que estoy pasando". ¿Has tenido alguno de esos días? 

Aún aquel que más fe tiene, a veces clama por justicia, por respuesta, por dirección, y muchas veces lo único que recibe es silencio.

¿Quién ha orado por un hijo, por un matrimonio, por salud, por una respuesta clara, y sin embargo no ve el cambio? Pero en ese silencio, el corazón empieza a hacerse preguntas peligrosas.

"Señor, ¿me estás escuchando? 
 Señor, ¿te importa lo que estoy pasando? 

El profeta Habacuc no era un incrédulo, era un hombre de gran fe. 

Pero era un hombre confundido, veía violencia, veía injusticia, veía pecado, y Dios parecía no estar haciendo nada. 

Y eso le hacía sentir muy confuso. Hay personas que dicen: "Señor, háblame", pero no abren la Biblia. 

Es como esperar un mensaje sin encender el teléfono, ¿verdad? 

Pero a veces Dios sí está hablando y nosotros no escuchamos. 

El libro de Habacuc nos muestra algo poderoso. Para mí tiene una de las partes más bellas de la Biblia. Al final la leemos: 'La fe verdadera no ignora el silencio de Dios, lo enfrenta.' 

El silencio de Dios nunca significa la ausencia de Dios. 
Dios está ahí, no se ha ido. 

Todo cristiano va a experimentar el silencio de Dios a veces. 

Esa es una de las formas en que Dios nos va transformando en cristianos correctos. 

Es el crisol donde Dios nos va moldeando y quitando las impurezas. El va trabajando en nuestra persona. 

Creo que el silencio de Dios lo ha vivido todo cristiano, mirándolo desde un punto universal. 

Es como: "Señor ¿por qué no me explicas claramente qué debo hacer?"
¿Cómo cambio esto? 
¿Qué hago? 

Y ahí está la situación, ahí está el problema. 

La fe hace preguntas. Cuando empiezas a hacerle preguntas a Dios, no lo veas como: "estoy sintiéndome rebelde", no. 

Pregúntale a Dios. No hay problema en preguntar. 

Llévalo adelante. Eso no es rebeldía, es honestidad espiritual. 

La persona que diga: "Yo no tengo que preguntar nada, yo tengo lo que el Señor dice ya", suena bien. 

Pero de verdad, ¿no tenemos preguntas a veces?
¿No tenemos momentos en que necesitamos una clarificación? 

Yo creo que todos la necesitamos de vez en cuando. 
Creo que todos tenemos esas lagunas en las cuales caemos y decimos: "Señor, ahora aquí, ¿qué quieres que haga? ¿Por qué estoy aquí?" 

La fe bíblica no es negar la realidad. No es decir: "Bueno, no, hay que seguir y ya así". 

No es fingir que todo está bien. 'Aquí estoy viviendo el sueño' como dice el dicho. 

Y a veces caemos en eso y no queremos ni decir lo más mínimo de crítica o de demostrar cualquier realidad que no sea bonita, por miedo a que estemos demostrando rebeldía. 

No, el Señor quiere dar genuinas respuestas a tus interrogantes. 

Él no quiere que sonrías con el alma quebrada. No va a ayudar en nada eso. 

La fe genuina se acerca a Dios con preguntas reales. 

Dios no se ofende por preguntas sinceras, se ofende por corazones que no lo buscan. 

Cuando Jesús criticaba a los fariseos, no era porque hacían preguntas, era porque sus preguntas eran trampas para causar problemas. 

Dios, a aquel que hizo preguntas sinceras, lo llevó a un conocimiento. 

Nicodemo hizo preguntas sinceras y él lo llevó a la verdad. 

Jesús mismo en la cruz dijo: "Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" en Mateo 27:46. 

Preguntar no es falta de fe, es parte del camino de la fe. Pero hay una diferencia clave. 

El incrédulo cuestiona para poder alejarse, para tener una excusa. 

El creyente pregunta para poder acercarse a Dios, a pesar de la soledad, del aislamiento que le está embargando en ese momento. 

Para eso son las preguntas. 

No escondas tus luchas espirituales, no maquilles tu dolor delante de Dios. Ven con tus dudas, tus lágrimas, tus preguntas. 

Dios prefiere un corazón quebrantado que se acerca, que un corazón orgulloso que se aleja. Dios obra aunque no lo veas. 

La respuesta de Dios en el versículo 5 de es impactante: 
"Mirad, asombraos, porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no lo creeréis". 

Dios básicamente dice: ¡Sí, estoy obrando. Simplemente no lo estás viendo, no te estás dando cuenta de lo que estoy haciendo! 

"Estás tan preocupado que no estás notando lo que yo hago, estás notando tu miedo, tu temor, tu incertidumbre, tus dudas, en vez de darte cuenta de la obra maravillosa que yo estoy haciendo.

" Si en vez de estar diciendo: "Señor, ¿por qué no me respondes?", estuvieras mirando lo que estoy haciendo, ya tendrías tu respuesta.

Pero tienes que mirar. Dios trabaja en lo invisible, esa es una verdad fundamental. 

Dios se mueve en lo que no entendemos, pero Dios nunca está inactivo. 

Dios no está ahí vagando, viendo los canales de televisión en el cielo. 

Dios está haciendo las cosas que tiene que hacer, y las está haciendo completamente. 

El problema no es que Dios no esté obrando, el problema es que nosotros queremos entenderlo todo ahora, y todo es revelado poco a poco. 

Hay muchos que quieren que todo sea así. Si no tienen para ellos una explicación buena, ¡Dios no está haciendo lo que debe hacer, Dios no está actuando bien! Dios está haciendo lo que tiene exactamente que hacer. Dios es Dios, Él sabe lo que hace. 

Pero no confundamos el silencio con inacción, no confundamos el tener que esperar con abandono. 

Dios siempre está ahí. No hay abandono, pero hay que esperar. 

El esperar es la forma en que Dios va puliendo nuestras asperezas espirituales y aun emocionales. Tenemos que esperar. 

El esperar es importante. En la Biblia hay muchos versículos que demuestran que la espera es parte del proceso. 

Hay que pasar por el trago amargo para llegar a la victoria. Cristo mismo dijo: "Aparta de mí esta copa, pero hágase tu voluntad". Y su voluntad hizo posible todo, la resurrección y la redención, a través del sacrificio de Cristo Jesús. 

Desde afuera parece que no hay nada, pero se está trabajando intensamente. 

O como una semilla bajo la tierra, uno no ve nada, pero ya la vida comenzó ahí en esa semilla que empieza a germinar. 

Igual es lo que Dios está haciendo. Dios siempre está haciendo mucho más de lo que tu y yo podemos percibir. 

La respuesta de Dios requiere confianza. Dios responde, pero no da todos los detalles. 

Dios no siempre explica el porqué. El Señor no tiene que darnos el ¿por qué?, porque Él va a cumplir siempre el ¿para qué? 

Aquí es donde la fe madura, no cuando todo tiene sentido, sino cuando decides confiar sin entender. 

La fe no es tener todas las respuestas, no las vas a tener. 

La fe es confiar en quién está dando la orden, confiar en el carácter de Dios. Dios es bueno aunque no lo entiendas. 

Dios es justo aunque el mundo parezca caótico. 

Dios es fiel aunque el proceso sea largo. 2 Corintios 5:7 dice: "Porque por fe andamos, no por vista". 

Tal vez hoy estás caminando en oscuridad, pero la fe no necesita ver el camino completo. 

Nos gusta saber toda la historia. Y así somos los humanos, pero a veces eso es demasiada información para poder hacer las decisiones correctas. 

Es más, da el próximo paso. El Señor te va poniendo, a medida que vas subiendo, un escalón al tiempo. 

No te va diciendo a dónde lleva. No diez escalones, sino uno a uno uno. 

Dios está obrando en una dimensión que aún no podemos ver. 

El mayor silencio de Dios ocurrió en la cruz. Jesús fue clavado, el cielo guardó silencio, el Hijo de Dios murió humanamente. 

Parecía derrota, parecía abandono, parecía el fin. Pero tres días después, la tumba estaba vacía. ¡Aleluya! Y porque Él vive, viviremos mañana. 

La resurrección es la prueba definitiva de que el silencio de Dios nunca es el final. Es simplemente una prueba que nos lleva a una mayor victoria. 

Tal vez hoy tú sientes ese silencio. Pero la pregunta más importante no es: ¿Por qué Dios no responde? La pregunta es: ¿Tienes una relación real con Dios por medio de Jesucristo? Porque Dios escucha a sus hijos, y solo llegamos a ser sus hijos por medio de Cristo. 

Todos hemos pecado, estamos separados de Dios. Pero Cristo murió por nuestros pecados y resucitó para darnos vida eterna. 

Si hoy Dios parece callar, sigue confiando, sigue buscando. Porque el Dios que parece silencioso es el mismo Dios que ya está preparando tu respuesta.

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Southern Baptist Convention (Convención Bautista del Sur)

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Como iglesia Bautista pertenecemos a la Convención Bautista del Sur

La Convención Bautista del Sur (CBS) es la mayor denominación cristiana en los Estados Unidos, con un enfoque en la evangelización y la autonomía de las iglesias locales.

Historia

La Convención Bautista del Sur (CBS), conocida en inglés como Southern Baptist Convention (SBC), fue fundada en 1845 en Augusta, Georgia, como resultado de una división con los Bautistas del Norte sobre la cuestión de la esclavitud.

Crecimiento denominacional

Desde su fundación, ha crecido hasta convertirse en la mayor denominación bautista del mundo y la mayor denominación protestante en los Estados Unidos, con más de 12 millones de miembros en aproximadamente 46,000 iglesias.

Creencias y Doctrina

Los Bautistas del Sur enfatizan la importancia de la conversión individual y el bautismo por inmersión. Rechazan el bautismo infantil y creen que la membresía en la iglesia implica aceptar a Jesucristo como Salvador personal. La CBS se considera una iglesia evangelizadora y misionera, con una doctrina generalmente conservadora que se centra en la autoridad de la Biblia.

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La Convención está compuesta por varias entidades, incluyendo seis seminarios, dos juntas de misiones, y otras organizaciones que apoyan su misión. Las iglesias son autónomas y se unen voluntariamente para colaborar en esfuerzos misioneros y de evangelización.

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