Durante la actividad, la hermana Mirta Hernández presentó el tema “El dominio propio”, compartiendo una reflexión profunda y práctica para la vida cristiana.
En su exposición, citó a Martín Lutero quien afirmó: “Todos tenemos algo de Jacob y algo de Esaú”, destacando que en cada persona conviven tanto el impulso inmediato con que actuó Esau como la capacidad de esperar por algo mejor, que fue la postura de Jacob.
Asimismo, Mirta ilustró el tema con el conocido experimento del malvavisco, en el cual se ofrecía a niños la opción de recibir un dulce de inmediato o esperar para obtener dos.
Explicó que aquellos que lograron esperar, demostraron con el paso del tiempo, mejores resultados en áreas académicas, económicas y relacionales, evidenciando que el dominio propio marca una diferencia real.
En su desarrollo, enfatizó que la falta de dominio propio puede generar conflictos, malas decisiones y dificultades económicas.
En contraste, su práctica permite actuar con sabiduría, incluso en momentos donde no hay supervisión.
También se abordaron formas prácticas para cultivarlo, como reconocer la necesidad personal y pedir ayuda a Dios, conforme enseña 2 Timoteo 1:7, negarse a sí mismo y a lo indebido y practicar el dominio propio en pequeñas decisiones diarias, entendiendo que es un proceso progresivo.
Como idea central, Mirta destacó que el dominio propio no es un rasgo fijo de la personalidad, sino una disciplina que se desarrolla con humildad y acciones concretas.
La jornada concluyó con un momento especial de celebración, en el que se reconocieron los cumpleaños de las damas que cumplieron años durante los meses de enero, febrero, marzo y abril, fortaleciendo así los lazos de unidad y alegría dentro del ministerio.




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