Tu iglesia puede compartir el Evangelio
“El trabajo en equipo hace que el sueño funcione.”
John C. Maxwell
Introducción
El Evangelismo no fue diseñado para ser una tarea individual aislada, sino una misión colectiva del pueblo de Dios.
Aunque cada creyente tiene responsabilidad personal, el impacto se multiplica cuando la iglesia entera se une en un mismo propósito.
En Romanos 1:8,
Pablo celebra que la fe de los creyentes era conocida en todo el mundo.
En 1
Tesalonicenses 1:8, declara que desde esa iglesia “ha sido divulgada la palabra
del Señor”.
Una iglesia comprometida puede influenciar regiones enteras.
El principio Orar – Cuidar – Compartir (Prayer, Care, Share) aumenta la eficacia evangelística individual.
Pero cuando un grupo lo practica unido, el impacto se multiplica exponencialmente.
Nunca subestimes el poder de la colaboración en el Reino de Dios.
El poder de la asociación
Eclesiastés 4:9–12 nos enseña que dos son mejor que uno.
Cuando trabajamos juntos experimentamos:
1. Mayor logro –
Se alcanzan más personas.
2. Mayor ánimo –
Nos sostenemos cuando uno se desanima.
3. Mayor fervor
espiritual – El fuego de uno aviva al otro.
4. Mayor
resistencia – “Cordón de tres dobleces no se rompe pronto.”
Ilustración
“I have fallen and I can’t get up” (Me he caído y no puedo levantarme)
El famoso comercial nos recuerda nuestra vulnerabilidad cuando estamos solos.
Pero en equipo, alguien siempre está allí para levantarnos.
Otra ilustración:
Un solo palo se rompe fácilmente. Un manojo de palos es casi irrompible. Así es una iglesia unida en misión.
Get More Done for God (Haz más por Dios)
Cuando
compartimos la carga, multiplicamos el fruto.
Cuando
compartimos el trabajo, generamos más “riqueza espiritual”.
Una iglesia “encendida para Dios” mantiene viva la llama espiritual.
El fuego de otros puede reavivar el nuestro cuando comenzamos a enfriarnos.
Un equipo en misión es prácticamente imparable.
El modelo de los discípulos
Los discípulos
obedecieron los mandamientos de Cristo:
Mateo 22:39 –
Amarás a tu prójimo.
Marcos 16:15 –
Id por todo el mundo.
Lucas 24:47 –
Predicar arrepentimiento.
Mateo 28:19–20
– La Gran Comisión.
Ellos practicaron
Orar – Cuidar – Compartir.
1. Abrazaron el
llamado a compartir el Evangelio
No lo vieron como opción, sino como mandato del Señor.
2. Se dedicaron a
la oración
Antes de Pentecostés estaban unánimes en oración. La misión nace en la dependencia de Dios.
3. Priorizaron la
comunidad cristiana
Vivían en comunión. El evangelismo fluye desde relaciones saludables.
4. Cuidaron e
intencionalmente se acercaron a los inconversos
No esperaron que el mundo viniera; ellos fueron. Atendían necesidades físicas y espirituales.
5. Dependieron
del poder del Espíritu Santo
Reconocían que la conversión es obra divina, no humana.
6. Compartieron
claramente el Evangelio
No solo hicieron obras sociales; proclamaron el mensaje de Cristo crucificado y resucitado.
7. Mostraron
valentía y autenticidad
Predicaron aun bajo persecución.
8. Fueron
cautivados por la santidad
Su vida respaldaba su mensaje.
9. Estuvieron
dispuestos a pagar el precio
Muchos sufrieron por su fe.
10. Tenían convicción doctrinal
Sabían en quién habían creído y entendían su responsabilidad de proclamarlo.
11. Amaron más a
las almas perdidas que a las tradiciones
No permitieron
que la cultura o las opiniones los detuvieran.
12. Lo hicieron
como equipo, en misión
No eran cristianos aislados; eran un cuerpo unido con un propósito común.
El Equipo Prayer
Care Share
Una iglesia
comprometida a extender el amor y la Palabra de Dios en su comunidad puede
formar un Equipo
Orar–Cuidar–Compartir.
Este equipo puede
compartir el evangelio:
Con niños
Con inmigrantes
Con vecinos
Con personas
necesitadas
Con toda la
comunidad
Como dijo Helen
Keller:
“Solos podemos hacer muy poco; juntos podemos hacer mucho.”
Preguntas de
Reflexión
1. ¿Has trabajado
con otros para alcanzar a los perdidos?
2. ¿Con quién
puedes formar equipo para alcanzarlos?
3. ¿Qué ideas prácticas obtuviste de estas lecciones?
Acciones concretas
1. Identifica al menos una persona con quien puedas trabajar para multiplicar tus esfuerzos evangelísticos.
2. Diseña un Plan
de Acción Definido:
o ¿Por quién vas
a orar?
o ¿Cómo vas a
demostrar cuidado?
o ¿Cuándo y cómo
compartirás el evangelio?
o ¿Con quién rendirás cuentas?
Conclusión
La iglesia no es
un edificio; es un equipo en misión.
Cuando el pueblo de Dios ora unido, ama intencionalmente y proclama fielmente, la comunidad es impactada.
Tu iglesia puede
compartir el evangelio.
Tu iglesia puede
transformar vidas.
Pero debe hacerlo
junta.
Orar.
Cuidar.
Compartir.
En equipo, para
la gloria de Dios.


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