Póngalo en práctica
Texto: Santiago 1:22
“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”
La vida cristiana no se trata solo de aprender la verdad, sino de vivirla.
El conocimiento sin obediencia produce estancamiento espiritual. Santiago nos recuerda que escuchar la Palabra de Dios sin aplicarla conduce al autoengaño.
Si realmente creemos el evangelio, debemos practicarlo cada día. Una manera práctica de vivir nuestra fe es convirtiéndonos en una persona de Orar, Cuidar y Compartir.
Aplicando las lecciones: Convertirse en una persona de Orar, Cuidar y Compartir
El testimonio cristiano fluye naturalmente de un corazón que ora, ama y habla de Cristo. Estas tres acciones trabajan juntas.
1. ORAR
La oración es donde comienza la evangelización. Antes de hablar con las personas acerca de Dios, debemos hablar con Dios acerca de las personas.
Pregúntese:
- ¿Necesito orar más por ellos cuando no estoy con ellos?
- ¿Hay algo específico por lo que debería estar orando?
- ¿Debo preguntarles cómo puedo orar por ellos?
- ¿Debería orar con ellos cuando se presente la oportunidad?
¿Por qué debo orar?
Ore para que:
- Dios ablande su corazón.
- Dios abra sus ojos a la verdad.
- Dios permita circunstancias que los acerquen a Cristo.
- Usted tenga valentía y sabiduría.
- El Espíritu Santo prepare citas divinas.
2. CUIDAR
A las personas no les importa cuánto sabemos hasta que saben cuánto nos importan.
Pregúntese:
- ¿Qué puedo hacer para servirles?
- ¿Cómo puedo mostrar interés genuino en sus vidas?
- ¿Debería invitarlos a tomar un café o almorzar?
- ¿Cómo puedo suplir una necesidad práctica?
Cuidar es amor visible. Puede verse así:
- Enviar un mensaje de ánimo.
- Ayudar con una tarea pequeña.
- Escuchar sin interrumpir.
- Celebrar sus logros.
- Acompañarlos en momentos difíciles.
A veces una simple invitación a tomar un café o almorzar abre la puerta a conversaciones más profundas.
Jesús muchas veces ministró alrededor de una mesa.
El cuidado construye confianza; la confianza abre el corazón.
3. COMPARTIR
Llegará el momento en que el amor debe hablar.
Pregúntese:
- ¿Debo buscar una oportunidad para compartir un breve testimonio?
- ¿Puedo compartir mi historia de “antes y después” en un minuto?
- ¿Puedo preguntarles acerca de su trasfondo espiritual?
- ¿Es este el momento para introducir suavemente el evangelio?
Compartir no requiere un sermón. Puede ser:
- Un breve testimonio de transformación.
- Un versículo que le haya animado.
- Una explicación sencilla de lo que Jesús ha hecho por usted.
- Una pregunta que lleve a una reflexión espiritual.
La meta no es presionar, sino hablar con claridad y amor.
Usted puede convertirse en una persona de Orar, Cuidar y Compartir
Pasos prácticos:
1. Haga una lista
Escriba de 3 a 7 nombres y comience a orar por ellos cada día.
2. Comprométase a un estilo de vida
- Ore por esas 3–7 personas diariamente.
- Cuide intencionalmente al menos a algunas de ellas cada semana.
- Busque oportunidades naturales para mencionar a Dios mientras les sirve.
3. Planifique sus acciones cada día
La evangelización rara vez ocurre por accidente.
Pregúntese cada mañana:
¿A quién puedo animar hoy?
¿Quién necesita un mensaje?
¿Por quién debo orar específicamente?
4. Persevere
Continúe hasta que:
La persona venga a Cristo, o Dios claramente le indique que debe enfocar su atención en otra persona.
El amor fiel requiere tiempo y paciencia.
5. Haga de esto parte de su vida
- No trate Orar, Cuidar y Compartir como un programa.
- Hágalo parte de su identidad como seguidor de Jesús.
Convertirse en un grupo pequeño de Orar, Cuidar y Compartir
La evangelización se multiplica cuando todo un grupo la abraza.
1. Prepárese para el cambio
Las personas a veces resisten el cambio.
Enseñe el fundamento bíblico.
Construya entendimiento antes de exigir acción.
2. El pastor debe liderar
El liderazgo marca el tono. Cuando el pastor modela Orar, Cuidar y Compartir, la iglesia sigue el ejemplo.
3. Edifique sobre lo que ya existe
No elimine ministerios actuales. Fortalézcalos añadiendo un enfoque intencional en oración y alcance evangelístico.
4. Comunique la visión
Explique claramente:
Por qué esto es importante.
Cómo honra a Cristo.
Cómo se ve el éxito (fidelidad, no solo números).
5. Reconozca, celebre y establezca expectativas
Celebre testimonios.
Anime la participación.
Haga del evangelismo parte de la cultura de la iglesia.
6. Realice una campaña de Orar, Cuidar y Compartir
- Un tiempo enfocado en:
- Oración congregacional.
- Capacitación para compartir el testimonio.
- Alcance comunitario.
El impulso crece cuando el esfuerzo es compartido.
7. Ore continuamente
Ninguna estrategia sustituye la dependencia de Dios.
La oración debe saturarlo todo.
Conclusión
La epístola de Santiago 1:22 nos desafía a no ser solo oidores, sino hacedores.
La oración prepara la tierra.
El cuidado siembra la semilla.
El compartir comunica el evangelio.
Dios da el crecimiento.
- No necesita un título.
- No necesita una plataforma.
- Solo necesita obediencia.
- Póngalo en práctica.
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