
¿Alguna vez haz sentido que no importa cuánto te esfuerces, nunca es suficiente?
Durante siglos, la humanidad buscó una forma de limpiar sus errores, repitiendo sacrificios que nunca terminaban de sanar el alma.
Pero un día, a la orilla del Jordán, Juan señaló a un hombre y pronunció las palabras que cambiaron la historia para siempre: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo".
No fue un accidente. Fue el plan de rescate más grande de la eternidad.
Hoy queremos compartir contigo 3 verdades gloriosas sobre Jesús que transformarán tu manera de ver la Cruz en esta Semana Santa.
"El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." Juan 1:29.
Hay momentos en la Biblia que resumen el mensaje de todo el Evangelio en una sola idea.
Esta frase "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" me impactó al punto de investigar que quería decir.
¿Qué era el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo? La búsqueda del significado de esta frase me llevó a escudriñar más del Señor.
Es una de las frases mas poderosas de toda la escritura.
Para los judíos que escuchaban a Juan, la palabra Cordero tenía un significado enorme.
Durante siglos el pueblo de Dios había ofrecido corderos como sacrificio por el pecado.
Desde los días de Abel ofreciendo sacrificios, de Abraham en el Monte Moriah, la Pascua en Egipto, el sistema sacrificial del templo apuntaba hacia algo mas grande; hacia aquel Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
De pronto Juan esta ahí, bautizando en el río Jordán frente a una multitud y dice aqui está, ha llegado. No hay que esperar mas. Todos esos sacrificios que ustedes hicieron en el pasado, apuntan a El, a quien ustedes ven ahora.
Jesus era el sacrificio final, era el Cordero de Dios.
La semana Santa se aproxima y tenemos que recordar que la Cruz no fue un accidente de la historia; fue el plan eterno de Dios para salvar a pecadores como usted y como yo.
Estudiemos tres verdades gloriosas sobre el Cordero de Dios:
1. El Cordero fue prometido
Jesus no apareció en la historia de forma inesperada. Era alguien prometido muchos años antes. Isaias 53 dice claramente quien era Jesús, el Cristo que venía a morir por usted y por mi para darnos salvación.
El profeta describe a un siervo sufriente que iba a ser despreciado.
Cuando usted se sienta despreciado, recuerde que el Rey de reyes y Señor de Señores fue también despreciado.
Isaias describió 700 años antes que Cristo naciera, que El sería llevado al matadero.
En la noche de la primera Pascua de Egipto cada familia debía sacrificar un cordero y poner su sangre sobre la puerta para que cuando el ángel de la muerte pasara viera que esa casa estaba protegida.
No era la bondad de la familia que la salvavba, era la sangre del cordero de Dios.
No somos salvos por nuestras buenas obras.
Debemos hacer obras porque fluyen de una vida que ha sido regenerada por Cristo Jesús, pero solo la sangre de Jesús puede salvarnos.
2. El Cordero tenía que ser perfecto
No podía ser herido ni imperfecto, porque el sacrificio debía representar pureza.
El Cordero de carne era imperfecto para quitar el pecado, por eso habia que repetir el sacrificio constantemente.
Nosotros no tenemos que repetir el sacrificio, porque Cristo nos dio la salvación una vez y para siempre.
Solo debemos aceptar la dádiva que El nos dio.
El lo hizo todo.
El vivió una vida perfecta.
Nunca pecó.
Nunca mintió.
Nunca desobedecio al padre.
Nunca tuvo maldad en su corazón.
Fue tentado en todo, pero no pecó.
3. El Cordero fue sustituto
El tomó nuestro lugar en la Cruz del calvario. Esa es la verdad mas gloriosa del Evangelio.
Pedro 2:24 dice que El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, puso nuestros pecados en la cruz y los limpió con su sangre preciosa derramada para redención de la humanidad.
En la cruz ocurrió el gran intercambio del Evangelio.
Cristo tomó nuestros pecados y nosotros recibimos su justicia.
El sufrió el castigo que mereciamos y la ira de Dios sobre el pecado cayó sobre El
Por eso Jesus exclamó en la cruz, "consumado es" la deuda fue cancelada y la salvación fue aceptada.
El pagó el precio una vez y para siempre.
Jesús es el Cordero de Dios.
Jesús es el Cordero prometido.
Jesús es el Cordero perfecto.
Jesús es la esencia del Evangelio.








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