El colibrí busca flores; el aura busca carroña.
Cada quien encuentra lo que persigue.
El creyente debe buscar algo mayor: el amor de Cristo, un amor que no es barniz… es transformación.
Su amor te sostiene cuando no puedes más, te impulsa cuando tus fuerzas se acaban y te forma para perdonar lo que parecía imperdonable.
El amor de Cristo no se siente: se vive.
Y cuando lo vives… te cambia para siempre.
Bendiciones hermanos. Este es el resumen del mensaje dominical de la iglesia Bautista David Livingstone en voz del pastor Juan Milán.








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