Testimonio
Colosenses 3:2 "Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra."
En nuestro estudio bíblico sobre las cosas de arriba del libro de Colosenses, nuestra hermana Mirta nos propuso una dinámica muy interesante: repartió unas papeletas en las que debíamos escribir, según lo aprendido, cómo aplicar ese principio a nuestra vida diaria.
A mí, en particular, me pidió reflexionar sobre cómo ejercer mi profesión de profesora desde mi posición como cristiana.
En ese momento comprendí la grandeza de estudiar la Palabra en grupo.
Cuando compartimos juntos, descubrimos que lo que uno no ve, otro sí lo ve.
Estudiar la Biblia en comunidad nos permite mirar el bosque detrás del árbol.
Al escribir mi respuesta, me limité a pensar en la aptitud, es decir, en la capacidad de enseñar.
Mencioné la importancia de orar con los niños, enseñarles lecciones bíblicas y darles a conocer a Jesús.
Pero alguien hizo una pregunta que me dejó en silencio: “¿Y si la escuela te lo prohíbe, alegando que la religión puede causar controversia? Así como tú profesas a Cristo, otro niño puede venerar a Buda, a Mahoma o a Krishna.”
En ese momento me desconecté. No había pensado en eso. Me di cuenta de que, aunque citaba a Pablo, seguía enfocándome en las cosas de abajo.
Durante la conversación en grupo aprendimos que, según Colosenses 3:2, el apóstol nos exhorta a “poner la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” Eso significa enfocar nuestra mente en Dios y en la vida eterna, y no en lo material o pasajero.
Implica priorizar valores espirituales como la compasión, la bondad y el amor, dejando atrás los deseos egoístas y el comportamiento pecaminoso.
Comprendí que la Biblia pone el énfasis en la actitud, no solo en la aptitud.
La actitud es la disposición interior con la que enfrentamos la vida y reflejamos a Cristo. Puede ser positiva o negativa, y se desarrolla a través de la experiencia y del aprendizaje.
Ese día aprendí que más allá de mi capacidad para enseñar, lo importante es mantener una actitud cristiana que muestre el carácter de Cristo en todo lo que hago, incluso cuando las circunstancias no me permitan hablar abiertamente de Él.
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